
Es normal que, ahora en Navidad, así como en otros acontecimientos importantes, las comidas y cenas sean más pesadas e incluso tengamos que comer y comer para no hacer sentir mal a la persona que se ha pasado toda la tarde o toda la mañana en la cocina.
Pero toda esa comida, al final, pesa, y mucho, y hay que saber aligerarla para que no se convierta en kilos de más y después tengamos más dificultades para quitárnoslos de encima.
Una de las mejores soluciones para intentar al menos que no se ganen tantos kilos en las fiestas es la de, en los días siguientes a esas comidas, intentar comer mucho menos y comida más sana (verduras, ensaladas, yogurt, etc.) que harán que nuestro cuerpo esté nutrido pero no le daremos tanta cantidad de comida.
También nos viene bien hacer un poquito de ejercicio, podemos dar algunos paseos con la familia o jugar a algo al aire libre, ejercicio que no tiene por qué ser en un gimnasio sino que, además de compartir con la familia, nos divierte.
