El cabello es un elemento importante para las mujeres. Símbolo de femineidad, de seducción, de belleza. Por este motivo, todas nos preocupamos cuando comenzamos a perderlo. Sin importar la edad que tengamos. Recientes estudios han confirmado que la pérdida de cabello puede ser un indicador de estrés, incluso en niños o adolescentes. A este fenómeno, los científicos llamaron alopecia areata.
Hace varias décadas, a finales de los años 20, los dermatólogos americanos Hazen y Whitmore afirmaron que “los aspectos psicológicos de la alopecia areata son un terreno fértil en discusiones estériles”.Esta enfermedad supone la pérdida de cabello de una forma muy particular, en forma de círculo. No es muy popular, ya que afecta únicamente a una persona de cada cincuenta, dejando de lado las cuestiones de edad.
Sin embargo “es algo más frecuente en niños que padecen atopia predisposición a padecer alergia a diferentes sustancias, síndrome de Down o en personas que tienen otras patologías autoinmunes, como la enfermedad tiroidea, anemia perniciosa, enfermedad de Addison, diabetes tipo 1…” afirmó el jefe de dermatología del hospital Puerta de Hierro de Madrid, Emilio Suárez.
Así mismo, las edades en las cuales la enfermedad se desarrolla con más frecuencia son entre los 15 y los 29 años. “El primer episodio ocurre en la etapa pediátrica entre un 24% y un 50% de los casos. De éstos, en un 1-2% afecta a menores de dos años”, aclara Marta Ruano del Salado, dermatóloga del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Madrid.
Sobre los orígenes de esta enfermedad, la mayoría de los científicos aseguran que la misma proviene de un factor genético. “Parece deberse a que las células de la matriz del pelo expresan un antígeno que hace que se produzca un ataque por parte del sistema inmune que impide el crecimiento del cabello”, argumenta Suárez.
“El pronóstico en la mayoría de los casos es bueno, ya que el pelo se recupera espontáneamente en menos de un año en más del 80% de los casos”, agrega. Lamentablemente, también existen casos extremos, tal como lo comentó Suárez: “puede producir una alopecia total cuando la placa se extiende y afecta a todo el cuero cabelludo o puede ser una alopecia universal cuando se pierde la totalidad del pelo en todo el cuerpo”.
Respecto a los indicadores de estrés, los científicos están convencidos que esto sucede realmente, aunque no han podido demostrarlo. Es una teoría que cada vez tiene menos defensores entre los dermatólogos. Lo que sí es incuestionable es la relación a la inversa: la pérdida extensa de pelo puede producir trastornos psíquicos importantes.
