Si eres de las que te aburres viéndote siempre con el mismo look, aquí te muestro un tema para cambiar radicalmente sin que te suponga ningún problema. Fácil y sencillo: las extensiones de pelo. Si nunca te has atrevido porque no tienes la suficiente información, no te preocupes, en este artículo tendrás información para ello.
Lo primero que tienes que saber es que hay dos tipos de pelo: natural, que es idéntico al nuestro (suelen traerlos de la India) y sintéticos (hecho de fibras). El natural brinda la posibilidad de utilizar todo tipo de utensilios para modelarlo: plancha de pelo, tenacillas, rulos… Mientras que el sintético es más limitado en este aspecto porque corremos el riesgo de que se encoja. Su presentación varía: las tenemos en mechones unidos por siliconas, cosidas en tiras de diferentes largos y luego pegadas a peinetas (quita y pon).
Respecto a la colocación se divide en dos formas: frías, a través de unas anillas que se pueden poner y quitar fácilmente o por medio de las peinetas (que te las pones y quitas tu sola); caliente, se unen los mechones con una silicona (son las que más duran).
¿Quiénes podemos usar las extensiones de cabello? Todo el mundo pero, sobre todo, aquellas mujeres con poco volumen en el pelo o que lo tienen estropeado por alguna zona. Aunque la mayoría la usan para incrementar el largo del pelo.
Se cuidan como a tu pelo natural con champú, suavizante y mascarillas. Quizás el único inconveniente es no abusar de ellas porque el cuero cabelludo se resiente y puede nacer débil por los tirones. Una media de 3 a 6 meses al año es tiempo suficiente para disfrutar de ellas sin dañar nuestro pelo. ¿Por qué no las pruebas? Consulta a tu peluquera.
