Todas sabemos en alguna medida lo que significa la palabra afrodisiaco, aquella sensación de estimulación que de alguna manera se consigue con ciertos alimentos, bebidas o perfumes. Es como despertar nuestros sentidos sensuales de una forma de lo más natural.
La definición de afrodisiaco dice que es cualquier sustancia que excite o invite a excitar, mediante la fantasía, la estimulación y el apetito sexual. Su nombre proviene de Afrodita, la diosa griega del amor y la fecundidad.
Dentro de los productos afrodisíacos, podemos encontrar varios tipos y clasificarlos. Algunos ofician por asociación sensual, y generalmente están asignados a los símbolos fálicos o vaginales. Allí entran el plátano, el pepino, las ostras o las almejas, por poner un ejemplo.
También hay tipos de sustancias afrodisíacas más. Algunas que irritan las mucosas genitales pueden ser excelentes, tal el caso de la mostaza o el jengibre. Otros son considerados de acción central, como lo son algunas drogas, el alcohol, el yohimbe o incluso el chocolate. Se les llama así, por actuar estimulando directamente, el sistema nervioso central.
También existen algunas sustancias que no tienen una comprobación oportuna en cuanto a su estimulación sexual. Allí entran los mitos populares o el parámetro de la seducción. Las fragancias y los perfumes entran dentro de este último apartado. Y hay otras que se cree que son excitantes, como los mariscos, el ginseng o el guaraná.
Lo cierto es que este tipo de sustancias afrodisíacas pueden venirte de maravillas cuando necesitas un poco de vigor extra o generar un clima adicional, que es tan bienvenido muchas veces a la hora del sexo o el arte de seducir.
