Existen muchas formas de llevarse el trabajo a casa, sin que ésto suponga un desastre horrible. Folios por el sofá, el ordenador encima de la mesa, al lado de las fotos de la boda. Esto no tiene porqué ser así, pero tampoco tienes porqué evitar llevarte el trabajo a casa, para no “molestar”, o para no llenarlo todo de trastos. Todo se puede solucionar con unas pautas de orden, y atendiendo a una serie de “leyes de la casa” para que tu hogar, siga siendo el mismo lugar acogedor de siempre, y no una versión habitada de tu oficina del trabajo.
Tienes que localizar los puntos “muertos” de la casa. Esos que no te influyen para nada con el mobiliario habitual. Prohibidas las mesas que ya utilizas, los sofas, o las estanterías que ya están llenas. Puedes elegir un rincón, el hueco que queda debajo de la escalera,e incluso algún rincón de la habitación, sin que esto interfiera en lo ya dispuesto en ella. Ten en cuenta, que el lugar que elijas, tiene que ser un sitio iluminado. No es aconsejable justo al lado de la ventana, porque la luz que entra por la misma, te molestará si utilizas ordenador, ya que se reflejará en la pantalla.
Lo ideal sería un lugar con puertas, para “cerrar la oficina” una vez terminado el trabajo. La presencia continua de trabajo, podría resultarte un poco estresante. Un lugar alegre, vistoso, con luz, y una planta, pueden hacer de tu lugar de trabajo, un lugar más especial, y hará que te sientas más cómoda, y menos agobiada. Y por último, no olvides poner papeleras, para no tener los papeles por encima. Y hazte con un buen organizador: el orden, será tu aliado en casa, para no romper con la decoración de tu hogar.
