El beso entre una pareja, seguirá siendo el acto más intimo en una relación. Parece fácil, pero muy pocas personas saben besar de la manera más sensual. Digamos que de un buen beso va depender la satisfacción de la pareja, y el futuro de una relación sentimental. “Bese siempre como si fuera la primera o la última vez“, es uno de los consejos de expertos en el arte de dar placer con los labios. Las caricias, los masajes, las posturas sexuales son importantes, pero nunca tanto como el beso.
“Un mordisco que aprendió educación, un secreto contando entre silencios, el único dulce que no causa caries“. Estas son muchas de las ocurrentes definiciones del beso. Al representar el primer contacto con una nueva pareja, el beso puede llegar a ser tan importante como para decidir si habrá o no, una segunda cita. Además, es un ingrediente esencial en los encuentros sexuales, porque despiertan el deseo, profundizan la sensualidad, y la llenan de ternura. La lengua está llena de sensibilidad, y es el músculo más sensible que tenemos. Conforme avanza, acaricia, frota, estimula el interior de la otra boca a la que besa, induciendo inmumerables sensaciones placenteras. Incluso el beso menos pasional, tiene un valor sexual que, a menudo, no se valora.
Nunca hay que apresurarse ni impacientarse, y hay que disfrutar del momento y relajarse, ya que no hay nada más impersonal y frío que un beso con los labios apretados. Es bueno expresarse con gemidos, ya que esto habla de placer hacia su compañero. También es importante captar el ritmo, alternando una serie de besos lentos, suaves y cortos. Después llega el beso sencillo y sereno, que conduce de manera natural a un beso profundo, en el que las lenguas se entrelazan. Por último, llega el beso penetrante, en el que la lengua se intruduce en la otra boca, en busca de contactos más intensos.
