Existe una modalidad de tatuaje, poco conocida, pero cuyo uso comienza a ponerse en alza. Se trata de los tatuajes reparadores. Como su propio nombre induce a pensar, se tratan de tatuajes cuyo objetivo es la reparación de algún tipo de defecto existente en la piel. Recibe el nombre de dermopigmentación y es un método empleado para hacer desaparecer manchas, tapar cicatrices, y eliminar cualquier tipo de defecto, o vestigios de cirugías reparadoras o estéticas. Es un método complejo, que requiere la actuación de un profesional competente y calificado para ello, ya que un trabajo mal hecho, puede dejar secueles muy serias.
No se trata de un método permanente, de hecho, su duración tiene un promedio de unos 6 años. Con los años, se van produciendo cambios en el rostro, que deben seguir siendo corregidos con la dermopigmentación. La técnica incluye agujas especiales, que van depositando pigmentos en las capas superiores de la piel, para cubrir o mejorar estas áreas con defectos. Generalmente, se utiliza la dermopigmentación, para mejorar el aspecto de ojos, cejas, labios. Pueden delinearse los ojos, mejorar el aspecto de cejas y pestañas, o aumentar el volumen de los labios.
Borrar cicatrices, o colorear áreas donde se ha perdido el color de la piel. Está recomendado en mujeres sin cejas, o con alguna deformación de las mismas. En el caso de una cirugía reparadora, la dermopigmentación puede ayudar a eliminar marcas o cicatrices. Los contras de esta técnica, aparte de ser complicada, son los efectos indeseados. Puede desencadenar una infeccion, irritación, o cambios en la coloración de la piel, por migración del pigmento.
