Lucir una bonita sonrisa es cada vez una de las mayores prioridades de las mujeres. Teniendo en cuenta que la sonrisa es una de sus armas de seducción, y es lo que conquista a los hombres, se hace cada vez más habitual el cuidado de los dientes, y por supuesto, de su color radiante y blanco. Aparte de problemas bucodentales, las mujeres cada vez acuden más al dentista para pedir algo de lo que cada vez hay más demanda: el reblanqueamiento dental, para conseguir una sonrisa luminosa y deslumbrante.
Son bastante sencillos, rápidos y seguros. No duelen como las demás técnicas bucodentales encaminadas a corregirnos cualquier otro defecto. El dentista será el que te aconseje sobre el método y el color más apropiado. Sí, existen muchas tonalidades de dientes. El color viene determinado por el núcleo del diente, la dentina, que no varía nunca, y por el esmalte, cuya transparencia y capacidad para reflectar la luz dan su tono de color al diente. El color del esmalte se ve oscurecido por causas extrínsecas, como el tabaco o el café.
Asi también, hay causas intrínsecas que puedan oscurecerlos, como la hemorragia interna, o algún daño estructural en el diente. También hay que decir que oscurece con la edad, o con la toma de diversos alimentos, como el vino tinto o el té. El tono que adquirirá los dientes después del blanqueamiento depende del tono original y lo que provocó el desgaste de color. Absolutamente todos los tratamientos de reblanquecimiento deben hacerse con una buena salud dental, por lo que habría que asegurarse que no existen caries ocultas, y que las encías se encuentran en buen estado. De esta manera se consigue unos resultados más relucientes.
